Abandonamos París y a partir de ese momento comenzó nuestra travesía en cuatro ruedas (o doce, mejor dicho...)
Dejamos el hostel y partimos hacia la estación donde, tres días atrás, nos había dejado el tren de alta velocidad. Ahí teníamos hechas las reservas para tres autos, de manera tal que abarcáramos a todo el grupo. Nos tocó un Peugeot 508, un Peugeot 3008 y un Chevrolet Spark... Nada mal...
Nuestro próximo destino fue, nada más y nada menos, que Brujas, Bélgica. Todo aquel con quien me cruzaba y me comentaba algo de Europa siempre me recomendaba visitar esta ciudad. Más que nada por su belleza (y alguno que otro por su cerveza). Y debo decir que todos estaban absolutamente en lo cierto. La ciudad presenta su lindura en el mismísimo instante en que uno se adentra en sus calles. En realidad, calles y canales, puesto que todo Brujas es una constante intersección de agua y asfalto.
Toda la ciudad parece antigua. Todos los edificios dan la sensación de haber sido hechos no menos de 400 años atrás. Es curiosa la cantidad de iglesias que uno va viendo a medida que zigzaguea por las callecitas. Curioso es, más que nada, porque aquí viven alrededor de 20 mil personas, así que, mayormente lo que uno ve son turistas por la calle. En medio de todo eso, un pequeño parque y, obviamente, unos mates.
Un detalle a tener en cuenta son las bicicletas y sus conductores, obviamente. Parecen kamikazes los tipos. Aparecen de la nada, en cualquier esquina.
Brujas tiene una particularidad muy interesante, que va más allá de su arquitectura, su historia o su sociedad: es el punto medio para le recorrido del occidente de Europa. Ya sea que uno empiece en Roma o Madrid, Brujas está en el medio y es el lugar perfecto para tomarse un día de descanso, de recorrer una ciudad entera en 2 o 3 horas, voler al hostel y descansar para luego seguir con las "ciudades-monstruo". Bueno, en nuestro caso este era el plan, pero todo se echó a perder cuando encontramos un bar abierto hasta bien tarde que vendía cervezas locales... Igualmente, algunos nos la rebuscamos para salir a patear de noche, a perdernos y a sacarnos unas buenas fotos con un paisaje irrepetible.
Como detalle final vale destacar que los que vimos In Bruges no paramos de recordar imágenes de la escenografía de la película. Algunos hasta han asegurado ver pasar al enano, pero prefiero ser un descrído.....











Genialidad total!!... al fin aparece Ari, pense que lo habian dejado.
ResponderEliminarLa verdad que se nota que la estan pasando barbaro!!... y eso es lo mejor de todo!!...
Ari sigo esperando mi regalo, souvenir, como quieras llamarlo.... =P
Abrazo enorme para los dos!!... no paren eehh!!...
Muy buenos comentarios, como siempre Lean. Veo que lo están pasando re bien, pero ojo: aflojen con la cerveza ahora que tienen que manejar!!! Te mando un beso grande.
ResponderEliminarP.D. Cuando lo vea a Victor le voy a preguntar ..."cómo está Victo?" ja ja ja.
Chau.
Pá
Como un cuento , hermosa narración. !
ResponderEliminar