domingo, 16 de junio de 2013

I Ámsterdam

Ando medio atrasado con el blog porque no hay tiempo: Andrés me tiene al trote desde temprano. Estuvimos 2 noches en Ámsterdam, una de las ciudades que más me llamó la atención, no solo por sus calles y sus canales entremezcladas en tan poco espacio (si Brujas era un lío de calles y canales, Ámsterdam es un descontrol...), sino porque muchas de las cosas que están prohibidas en todo el mundo, acá están permitidas.

Después de dar miles de vueltas con los autos hasta encontrar un estacionamiento, llegamos al hostel, dejamos las mochilas y salimos a caminar. El hostel estaba justo en el centro de la ciudad, en lo que se denomina Red Light District. Si, lo que todos piensan: Red Light, Zona Roja. Estábamos parando apenas a una cuadra, pero la Zona Roja es una porcioncita de todo el centro, que ya de por sí es pequeño. Ya cuando uno hace 10 metros por la vereda empieza a sentir el olor a marihuana saliendo de los famosos coffe shops. La marihuana se vende y se fuma libremente y abundan estos lugares en todo el centro de la ciudad. Dimos unas vueltas en zig zag por los pasillos de la Zona Roja, para ver cómo era y averiguamos cuánto salía. Mala calidad, 20 euros. Mediana calidad unos 30. Excelentísima calidad, 50. Demasiada plata. Sorprende ver a las minas ahí paradas, haciendo señas y esperando algún cliente a toda hora. Obviamente, no se le puede sacar fotos porque se pudre.












Volvimos al hostel, cenamos algo, jugamos unos pooles aprovechando el happy hour del bar del hostel y nos fuimos al centro para ver cómo era la noche de Ámsterdam. Cometimos alguno de los excesos que se pueden cometer en la ciudad y nos fuimos a dormir, según lo poco que me acuerdo.

Al otro día conocimos la casa de Anna Frank, la chica que estuvo escondida tres años en una casa detrás de la casa principal con su familia. Ya se empieza a sentir más fuerte el pasado de la segunda guerra. Cuesta entender cómo estuvieron los tipos ahí, encerrados, con más temor a que se enteren los vecinos que a los mismos nazis.

Luego hicimos lo que hacía rato teníamos ganas de hacer: alquilar una bici y pasear por la ciudad. De vuelta, si los ciclistas en Brujas eran kamikazes, Ámsterdam directamente es un panal avivado de avispas. Los ciclistas parecieran tener absoluta prioridad en las calles, aunque según nos contaron, son responsables de todo a la hora de un accidente. Pasan ráudamente por los costados y es constante el sonido de campanas de las bocinas.

Salimos 9 en la bici, junto con Vicky, una chica argentina que conocimos y se juntó con nosotros porque estaba sola. Juntos volvimos 8, al final, porque uno del grupo que no sabía andar muy bien terminó rayando un Jaguar... Voy a resguardar su identidad y a contar que tuvo que darle 80 euros al dueño. Le salió bastante barato. La ciudad es preciosa y es muy divertido recorrerla en bici. Pasamos por el Vondelpark, un pulmón muy grande que tiene la ciudad, por el museo Van Gogh donde nos sacamos una de las fotos típicas con el cartel de I amsterdam y volvimos al punto de partida. Todo nos tomó unas 3 horas.
Cuando terminó el "bici-tour" fuimos a un outlet que encontramos abajo de un C & A. Yo aproveché para comprar un jean porque se me destruyeron los únicos que había traído. Justo pegué una oferta y compré dos. Un éxito. 
A la noche volvimos a aprovechar el happy hour y a jugar unos pooles. Se nos unió un canadiense que era un personaje. Éramos tantos nosotros que el tipo dijo "ni yo ni ustedes estamos en un bar de Ámsterdam, yo estoy en un bar en Buenos Aires". Un fenómeno.
Tomamos algo en un bar y nos fuimos a dormir, porque al otro día había que salir temprano y rápido, como siempre, manejando para Berlín.






































2 comentarios:

  1. Parecen los chicos de Verano Azul!!! por si no lo conocés, era una serie de los 80, donde todos los chicos andaban en bici. Tu remera te hacía juego con la bici!!! besos. chi

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  2. Lean, qué bueno que te compraste pantalones nuevos!!! Por favor, el que llevaste de acá, tiralo al río, ja ja ja. Nunca te ví andar tanto en bici, muy bueno!!! Aprovechen cada momento, se los vé muy felices. A Ari lo esperan en el kiosco ansiosamente, ja ja ja. Saludos para todos.
    Papá

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