El martes, que había amanecido horrible, al final cambió y se terminó haciendo un lindo día. Lamentamos no haber ido a Manhattan, pero no nos achicamos y decidimos emprender una salida "cultural".
En Huntington, una ciudad que está cerca de Brentwood, nació el poeta
Walt Whitman, y como atracción turística está su lugar de nacimiento.
Pero lo que inició como algo enriquecedor para el marulo, terminó como terminan la mayoría de las excursiones aquí. Para aclarar un poco: fuimos al Walt Whitman Birthplace y terminamos en el Walt Whitman Mall...
Sin embargo, para no ser ser injusto, debo decir que encontré bastantes ofertas y me compré la primera tanda de ropa (descontando la campera, los botines y las zapatillas, que fueron por necesidad).
Aparte, el shopping sumó otra anécdota, de un estilo que ya se está haciendo un poco constante en los viajes. Fui al baño a hacer pis y un petizo con pinta de latino que estaba en el mingitorio de al lado terminó de sacudir, me miró y me dijo: "You look good, man... you look good" y se fue caminando de espaldas, sin dejar de mirarme, hasta los lavamanos...
Yo me hice el pelotudo olímpicamente y seguí con mi asunto urinario. Esperé que el tipo se fuera y procedí a lavarme las manos e irme silbando bajito.
Así que, para todos aquellos homófobos que lean esto, les aviso que, mal que les pese, el mundo está lleno de homosexuales, de polo a polo, así que van a tener que aprender a convivir con eso.
Continuando, esa noche fuimos a jugar al fútbol con Chris a la misma cancha del otro día pero con distinta gente. Un lindo partido. Mayormente peruanos esta vez.
Nota de color: había en mi equipo un defensor que era ligeramente distinto a Pedro Monzón... Qué bárbaro... menos mal que jugaba para mi. Metía miedo.
Ayer miércoles nos fuimos a Manhattan nuevamente. Esta vez bajo una muy intensa nevada.
Nos tomamos el tren de las 10:23. Llegamos a Manhattan a las 11:45, un poco retrasados por la nieve.
Ahí sí decidimos hacer algo que nos culturice un poco, así que nos fuimos al
American Museum of Natural History, algo así como el Museo de Ciencias Naturales de La Plata bastannnnte, bastannnnte más grande.
La verdad que sorprende la enormidad del lugar. No parás de recorrerlo y, es más, no llegamos a recorrerlo entero.
Parece que lo fundó
Theodore Roosevelt en el año 1869.
Vimos al principio la flora y la fauna de América, Asia y África. Asombra la forma de mostrar los animales embalsamados detrás de un vidrio y con una "escenografía".
Luego te lleva a recorrer la historia del hombre. Desde cómo se encontraron los restos fósciles más viejos en África, hasta cómo se empezó a transformar en el hombre moderno, desplazándose para el norte.
Después caímos en la parte científica. La historia del universo, con el Big Bang, la formación de las estrellas, las galaxias, los planetas, la vida en la tierra...
Un poco de geología, otro poco de biodiversidad, un poco de fauna marina y después nos fuimos al cuarto piso, donde estaban los dinosaurios.
Todo esto que les cuento en pocos renglones, nos llevó 4 horas de caminata. Estábamos bastante cansados por lo que nos salteamos algunas partes.
Salimos y nos fuimos a caminar por Manhattan, bajo la nieve. Pareciera que cuando nieva la temperatura, o la sensación térmica al menos, suben, por lo que se hace bastante más ameno andar por la calle.
Justo el museo está en frente al Central Park. Verlo completamente cubierto de nieve es increíble y le hace pensar a uno lo precioso que debe ser ese parque en primavera o en verano.
Otra cosa que me sigue produciendo asombro es el tamaño de las veredas y las calles. Me llama mucho la atención que una ciudad fundada y planificada hace tantos años tenga veredas tan amplias, tan espaciosas.
Las cuadras que separan las calles son cortitas. Tendrán unos 60 o 70 metros de largo. En cambio, las cuadras que cortan las avenidas son larguísimas. 200 metros mínimo.
Dimos vueltas por la zona del centro de Manhattan. Tomamos un café en un Starbucks y después nos pasamos por el Lincoln Center, que es el lugar donde está la ópera y el ballet de New York.
Todo muy pituco.
Nos quedamos hasta bastante entrada la noche (a las 17 empieza a anochecer). Nos tomamos el tren de las 20:15. Llegamos a Brentwood a las 21:27 (un minuto atrasados).
Chris nos estaba esperando en la estación.
Hacía un frío increíble porque había dejado de nevar, pero ahora caía hielo. Hielo puro. Gotitas de hielo durísimas que pegaban con todo. Como si llovieran gotas congeladas. O, mejor dicho, llovían gotitas de agua congeladas.
La mañana nos recibió con una cantidad de nieve increíble y, personalmente, con una rotura de estómago importante, así que les arruiné un poco el día a las chicas...
Igual aprovecharon para irse de shopping a Bayshore.
Yo me quedé tranqui acá, con Cooper, reposando, porque los retortijones no me dejan en paz.
Es impresionante cómo la nieve tapó todo. Autos, plantas, árboles, casas, todo... No se ve el asfalto.
Durante toda la mañana la gente estuvo sacando la nieve de las bajadas de los garages... Increíble. Muchísimo frío, además, porque salió el sol (raro, pero es así...)